La soprano que canta en el Teatro Colón y también en el Subte H

Música Varios

Los vagones más modernos del subte ​cambiaron agudos chillidos por un bramido menos irritante, que retumba en el túnel y enseguida se disipa. El resto lo ponen los vendedores ambulantes y el bullicio de los pasajeros, que alcanza su máximo volumen en vagones y andenes a la hora pico.

De esa maraña de sonidos dispersos, en la línea H se abre paso una voz estentórea, educada en Adrogué​, que obliga a levantar la vista y enfocar el oído hacia la figura esmirriada que sale a escena para afinar arias de célebres óperas a la perfección.

La cantante Sabrina Sosa encontró ese escenario móvil como el mejor lugar para dar a conocer su arte y, de paso, reducir la brecha que históricamente mantiene a distancia la música lírica de la cultura popular.

El secreto de las exitosas performances de la soprano en el trayecto de doce estaciones que une la cabecera de Hospitales con la Facultad de Derecho se puede rastrear en sus primeros pasos en el Coro del Colegio Nacional de Adrogué y las carreras de Canto y Dirección Coral que cursó durante siete años en el Conservatorio Julián Aguirre de Banfield​.

Por estos días, Sosa está a punto de rubricar esos sólidos antecedentes con el título oficial de cantante lírica, que coronará su carrera en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.​

Sabrina Sosa cantando en el andén del subte H.

“En el vagón hay que tener paciencia y esperar a que cada vendedor termine su trabajo. La convivencia no es fácil y ellos tienen prioridad. Pero, además, antes de salir a cantar es conveniente dialogar con los pasajeros, explicarles de qué se trata cada canción del repertorio. En cambio, en el andén la gente está de paso, aunque muchos prefieren dejar que se les vayan algunos subtes para escucharme”, explica la artista.

A esta altura, la vecina de Adrogué tiene en claro la conveniencia de ofrecer su espectáculo en las paradas con combinaciones, la acústica favorable que le brindan las modernas instalaciones de la línea H y el orden de aparición de cada músico, que se acuerda por Whatsapp y se respeta a rajatabla.

“Aprovecho el viaje en subte para ejercitar lo que aprendo, preparar exámenes y conciertos. Pero también tengo que estar dispuesta a complacer a los oyentes”.

Sosa ya dejó de sorprenderse ante los insistentes pedidos de Ave MaríaBambino caroO sole mio o El día que me quieras en versión lírica. “Eso es algo muy conmovedor. El canto lírico es invasivo, muy sonoro y cargado de agudos. Encima, en ciertos horarios la gente viaja cansada. Pero, así y todo, te escuchan con atención”, admite.

La agenda cargada de Sosa incluye las presentaciones sin previo aviso en el subte -ya es parte del elenco estable de la línea H y piensa en probar suerte en la A y la D-, las clases que dicta en el Conservatorio Municipal de Avellaneda, los talleres de canto grupal que coordina en Adrogué, el coro de niños que dirige en el colegio San Cirano de Caballito, la permanente predisposición para responder a los pedidos de consejos por parte de colegas y estudiantes y un ciclo de galas líricas en el centro cultural Landa Sabarís, en Adrogué.

Sabrina Sosa, cantante de Adrogué. Actuó en el Teatro Colón y sigue cantando en el subte.

Sabrina Sosa, cantante de Adrogué. Actuó en el Teatro Colón y sigue cantando en el subte.

“Es una persona cálida, con un talento enorme, que conecta mucho con la gente desde el momento en que observa a los ojos del público cuando canta. Me sentí muy cómoda compartiendo escenario con ella”, la califica sin retacear elogios Florencia Reggiani, otro prodigio lírico surgido en Adrogué, decidida a forjar su camino con la voz como valiosísimo ariete.

«Una voz sana y dotada»

Los pasos iniciales de Sabrina Sosa como cantante lírica dejaron una huella indeleble entre sus primeros compañeros y docentes.

Ricardo Barreda, director del coro extracurricular del Colegio Nacional de Adrogué la recuerda como “una intérprete maravillosa, con una voz excepcional. Fue la primera becaria entre los ex alumnos de la institución y demostró una gran capacidad de estudio y de trabajo. Nunca se olvida de su escuela ni de sus antiguos compañeros. Siempre está presente para dar una mano. Es un fenómeno, muy metódica y disciplinada”.

Barrera rubrica su mirada elogiosa al considerar a su discípula “una de las mejores cantantes del país”.

Por su parte, Norma Maniero, docente de Sosa a lo largo de toda su carrera de siete años en el Conservatorio Julián Aguirre de Banfield, pondera su “hermosa voz, un ejemplo de constancia y disciplina. Es un lujo, la alumna ideal que estudia lo que se le pide, sigue los consejos del maestro y no falta nunca. Me encantan su tesón y buenas artes, la perseverancia para avanzar de escalón en escalón para llegar a los objetivos que se traza”.

Maniero no duda en sumar a Sabrina Sosa entre los grandes nombres que estudiaron en el Conservatorio, como la soprano Patricia Mandiá, el docente de Canto Matías Ojeda y el barítono Gustavo Feulien.

“No cualquiera puede ser exitoso en la música lírica, que es muy competitiva. Sabrina se ganó un lugar con su voz sana y dotada, muy dúctil y tímbricamente bella”, completa Maniero.

JT

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