Cuáles son las tres Patagonias del vino argentino

Salidas Varios

La Patagonia vitivinícola no es una región homogénea, sino que hay al menos tres canteras bien diferenciadas: Neuquén, Río Negro y la nueva frontera austral y marítima definen hoy el vino elaborado al sur del Río Colorado.

El Salón de Vinos de la Patagonia, la feria de la región que tuvo lugar el 18, 19 y 20 del corriente en la capital neuquina, además de un saldo positivo en la cuenta de los buenos vinos dejó una nueva certeza sobre la zona vitivinícola más austral del país: la región ofrece hoy al menos tres canteras de elaboración, tres terruños bien diferenciados. Todos patagónicos, todos hijos de la luz y el viento, pero con diferencias importantes. Estos son.

La nueva Patagonia Norte
Desde 1999, en que comenzaron las plantaciones de viña en la provincia de Neuquén, San Patricio del Chañar pasó de ser un punto perdido en el mapa argentino a una referencia de vinos de calidad para el país. Menos de 15 años en los que se levantaron bodegas tecnológicas, se plantaron 1656 hectáreas de viñedos modernos y se revitalizó la marca Patagonia para el vino más austral del país.

Semejante inyección de energía (y dinero) dinamizó una región que venía aletargada luego de la crisis de la industria en los ochentas. Y en un período corto de tiempo surgieron bodegas como Fin del Mundo –con un porfolio de productos extenso y consolidado en siete niveles de precio-, Familia Schroeder –con una apuesta compacta sobre Pinot Noir y espumantes- y NQN –que comprada por Fin del Mundo, se proyecta como una marca de mayor empuje-. Pero no son las únicas. A ellas se suman bodegas más pequeñas como Secreto Patagónico y Patritti, que completan el panorama. Mientras que en La Pampa, Bodega del Desierto contabiliza 210 hectáreas nuevas de viñas plantada en 25 de Mayo.

En conjunto ofrecen vinos de alto vuelo, como Saurus Pinot Noir 2009 o FIN Cabernet Sauvignon 2008, Patritti Merlot 2009, Mantra Roble Cabernet Sauvignon 2011, y Picada 15 Sauvignon Blanc 2012. Productos modernos, que definen el costado más cosmopolita de la región y que, con el tiempo, también perfilarán una forma de hacer vinos en el sur.

La región tiene un plus, además: Neuquentur, la sociedad del estado que promueve el turismo en la zona, está dispuesto a promocionar a San Patricio y sus bodegas como en una ruta del vino. Algo, que veremos surgir en el mediano plazo.

La Vieja Patagonia
Río Negro y su Alto y Medio Valle representa uno de los mosaicos más atractivos para el vino Patagónico por su diversidad histórica. Por un lado, ofrece bodegas centenarias como Humberto Canale, y casas reputadas y de alto precio como Noemía; por otro, productores artesanales en el límite de la supervivencia.

Es que la economía del Valle sufrió un fuerte cimbronazo con la crisis de la década del ochenta y muchas chacras quedaron fragmentadas y sin viabilidad económica. Nadie planta viñedos en esta zona –es más, hay quienes arrancan aún- y hoy se encuentra al límite de su capacidad productiva, con toda la uva comprometida con las bodegas que ya están en operación. Concentra, de paso, a los viñedos más antiguos tanto de Pinot Noir, como de Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Semillón. Un patrimonio de 1700 hectáreas claves para el futuro de la Patagonia.

Es interesante observar cómo se presenta la oferta en la región. Por un lado, bodegas como Canale empujan desde su experiencia y sirven como guías –con vinos clásicos como Marcus Merlot 2011 o Intimo Cabernet Sauvignon 2009, que llevan décadas en el mercado, o los novedosos Old Vineyard cuyo Riesling 2011 es un fuera de serie- junto a otras menores que, como Chacra del Sol –con su línea Wünn- o Gerome Marteau –que este año ofrece un Premium Merlot 2010 sensacional-, que buscan diferenciarse en estilo y calidad.
En paralelo, hay productores que con 5 hectáreas –la media de un chacra- no pueden hacer negocio de la venta de uva y se vuelcan a su elaboración en forma artesanal. Y así como Neuquén es el pistón de la renovación patagónica en materia de modernidad, es en estos viñedos y en estos vinos de mercado local donde se mantiene una reserva constante hacia el futuro. Conviene prestarle atención a productores como Sudoeste y J. Sgrablich, que si bien hoy no ofrecen vinos de alto vuelo, podrán tenerlos.

La frontera patagónica
La tercer Patagonia es la que aún se perfila entre las brumas del océano y el gran horizonte austral. Se trata de un puñado de hectáreas –no llegan a las 50 aún- plantadas en lugares tan disímiles como Viedma –donde desde 1999 Bodega Océano Patagonia ofrece un caso singular de vinos del mar- a Sarmiento o el Hoyo de Epuyén en Chubut. De estos viñedos más extremos dentro del panorama austral, cabe esperar nuevos sabores. Especialmente porque trabajan con variedades distintivas como Gewürztraminer y Riesling, además de las clásicas.

Esta nota fue publicada en La Mañana de Neuquén el domingo 28 de octubre de 2012.

Fuente: Planetajoy.com

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