Artista del Día: Osvaldo Pugliese

Tango

Buenos Aires, 1905-1995. Su orquesta típica, que a lo largo de medio siglo produjo versiones emblemáticas del género, que reveló a notables compositores y arregladores y que arraigó a las pistas de baile a varias generaciones de milongueros, es una de las más destacadas de la historia íntegra del tango, exquisito fruto del árbol decareano. Recuerdo, La yumba, Negracha son algunas de sus obras más representativas como compositor.
Buenos Aires, 1905-1995. Su orquesta típica, que a lo largo de medio siglo produjo versiones emblemáticas del género, que reveló a notables compositores y arregladores y que arraigó a las pistas de baile a varias generaciones de milongueros, es una de las más destacadas de la historia íntegra del tango, exquisito fruto del árbol decareano. Recuerdo, La yumba, Negracha son algunas de sus obras más representativas como compositor.

Hijo de Adolfo Pugliese, un flautista vinculado al tango, Osvaldo Pedro Pugliese estudió piano con D’Agostino, Tenensoff, Scaramuzza y Rubione. Comenzó tocando en los cines de barrio a los quince años y después en el café La Chancha, de la calle Rivera (hoy Córdoba) y Godoy Cruz. Luego tocó con la orquesta de la legendaria bandoneonista Paquita Bernardo, y a esta experiencia le siguió una sucesión de participaciones en diversos conjuntos. En 1924 la orquesta de Juan Bava estrenó un tango suyo, Recuerdo, que se convirtió en su primer éxito. Pasó por los conjuntos de Enrique Pollet, Roberto Firpo y Pedro Maffia. Ya era considerado uno de los mejores pianistas, cuando formó una orquesta junto a Elvino Vardaro. También se desempeñó como músico de Pedro Laurenz, Alfredo Gobbi, Daniel Alvarez, Roberto Firpo y Miguel Caló. A partir de 1939 se presentó al frente de su propia orquesta, con la que debutó en el café Nacional; esto significó el inicio de una etapa de labor intensa y exitosa. Como director trabajó en radio, televisión, cine, teatro, clubes, cabarets, etc. El tiempo demostró el valor de Pugliese, porque a través de cambios de estilo y formas ha mantenido su vigencia innegable a fuerza de talento y sinceridad. Grabó más de cuatrocientas obras. Viajó a Japón, la Unión Soviética, China, Estados Unidos y Cuba. Su orquesta ha sido una de las favoritas del público, por su musicalidad y notable marcación rítmica, vigorosa y enérgica; modelo para muchos directores que lo siguieron. Sus músicos llamaron «yumba» a esta particular marcación. Se trataba de una suma de intenciones que se resolvían en un golpe seco, cortante y rebelde, que sin embargo no privaba a su tango de ternura. Todo lo contrario. Era expresión de Buenos Aires y su gente, vital y humana. De ahí el secreto de la gran aceptación del público. Tenía una forma peculiar de trabajar: todos los integrantes de su orquesta colaboraban en los arreglos y composición. Fue heredero en su origen del estilo de Julio De Caro para ir luego definiendo una formal sumamente personal de abordar la música. Fue compositor de tangos como La Yumba, Negracha, Malandraca, La biandunga, El encopao e Igual que una sombra, entre otros. Grandes músicos pasaron por su conjunto, como los bandoneonistas Osvaldo Ruggiero, Jorge Caldara, Enrique Alessio, Mario Demarco, Ismael Spitalnik, Julián Plaza, Víctor Lavallén, Arturo Penón, Juan José Mosalino, Daniel Binelli; los violinistas Enrique Camerano, Emilio Balcarce, Oscar Herrero, Simón Bajour y Mauricio Marcelli; los contrabajistas Aniceto Rossi, Alcides Rossi, Fernando Romano, y los pianistas Osvaldo Manzi, Armando Cupo, Ernesto Romero y muchos más. También contó con grandes vocalistas, como Roberto Chanel, Alberto Morán, Amadeo Mandarino, Jorge Vidal, Juan Carlos Cobos, Carlos Olmedo, Jorge Maciel, Miguel Montero, Ricardo Medina, Carlos Guido, Alfredo Belusi, Abel Córdoba, María Graña y Adrián Guida.

Fuente: 10 Tango

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