Pixar: cuando crecer no significa dejar de soñar

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El estudio de la lamparita lanzó “Toy Story 4”, el epílogo de una saga que derrota las barreras generacionales.

Por Nicolás Nicolli – nnicolli@losandes.com.ar

Todos tenemos algún evento que nos hubiera gustado presenciar. El mío es el estreno de la primera “Toy Story”, que irrumpió en la pantalla grande en 1995 y cambió la historia de la animación. Pero ni siquiera había nacido. Recién pude dejar que me absorbiera la butaca del cine para su secuela, estrenada en 1999. ¡Los juguetes cobraban vida! Nadie me creía, pero al final tenía razón. Veinte años después, con un innecesario pero válido epílogo, fui testigo de que la magia sigue intacta en una saga que, en un ejercicio de madurez, nos enseña que crecer no significa abandonar los sueños.

Pixar Animation Studios es el hacedor de varias generaciones. Pero su génesis estuvo bastante alejada de los robots apocalípticos con corazón, los peces payaso que cruzan océanos y las ratas que aspiran a ser chefs. Hay tres nombres -casi sinónimos de la cultura pop- en su fundación: George Lucas, Steve Jobs y John Lasseter. En 1979, el director de “Star Wars” formó The Graphics Group como subsidiaria de su potable Lucasfilm con el fin de desarrollar efectos visuales para sus tantísimos proyectos. A él se sumó un exiliado de Disney, Lasseter, quien estaba obsesionado con llevar a la pantalla grande sus experimentos de animación. Pero en la vida real no alcanzan los musicales para cumplir los sueños: había que asociarse al mejor postor para reunir el capital suficiente.

En la ecuación intervino Jobs, quien detectó el potencial y se involucró en Pixar luego de los resultados positivos del hardware Pixar Image Computer en “Las aventuras de André y Wally B.” (1984). Dos años más tarde, apareció “Luxo Jr.” -posterior emblema de la compañía-, un corto dirigido por Lasseter, que logró una nominación en los premios Oscar.

No faltó mucho para que el trío despertara la curiosidad de Disney con “Tin Toy” (1988), el corto donde un juguete intenta escapar de las amenazas -bah, la saliva- de un bebé.

“Tin Toy”, corto emblema de Pixar. ¿Lo encontraste a Tinny en “Toy Story 4″?
Bajo la dirección de Lasseter y la pluma de Joel Cohen, Alec Sokolow, Joss Whedon y Andrew Stanton -otro nombre de peso en Pixar-, finalmente el gigante acordó desembolsar 30 millones de dólares y los derechos de distribución para lo que conocimos como “Toy Story”, la primera película de la historia realizada de manera integral por computadora.

No había princesas en apuros. Tampoco elfos chismosos. Ni siquiera animales parlanchines. Simplemente conocíamos a Andy, un chico como cualquiera de nosotros.

Sus juguetes incluían un vaquero, una pastorcita de porcelana y hasta un tiranosaurio rex. Nada de colecciones prolijas. Como cualquiera de nosotros. Pero un día recibió como regalo al juguete más sensacional del mundo, Buzz Lightyear. Lo tenía todo: comunicador de muñeca, golpe de karate, luz parpadeante de láser, simulador multifrase de voz y alas de alta presión. “Pero no es un juguete volador”, decía su comercial. Y vaya que le costó reconocerlo.

A lo largo de cuatro películas, Woody y Buzz -con las voces de Tom Hanks y Tim Allen- emprendieron un viaje para descubrir quiénes son y cuáles son sus lugares en el mundo.

“Lo que hace especial a Woody es que jamás te va a abandonar. Él estará contigo, pase lo que pase”. (Toy Story 3, 2010)
A veces es necesario perdernos para encontrarnos, ¿verdad? Con la ayuda de los suyos, el astronauta se hizo consciente de su condición y, luego, le tocó al comisario decidir entre ser admirado en un museo o regresar con su dueño, quien estaba comenzando a crecer… y olvidar.

Qué difícil es la secuencia final de “Toy Story 3” (2010) cuando el futuro se convierte en presente y obliga a dejar el pasado atrás, como una postal idílica que nunca volverá. Un joven Andy frena su mano antes de entregar su amigo fiel a la pequeña Bonnie. “Él es Woody. Él fue mi amigo desde que tengo memoria. Es valiente, como todo buen vaquero. Listo y gentil. Pero lo que hace especial a Woody es que jamás te va a abandonar. Él estará contigo, pase lo que pase”. Como él, nos aferramos al último vestigio de nuestra infancia por miedo a perderla. Sin embargo, la amistad trasciende cualquier vínculo físico y los recuerdos, para nuestro consuelo, perduran, como aprendimos en “Intensamente” (2015).

En un mundo donde ser feliz es obligatorio, la tristeza es rebelión (Intensamente, 2015).
Con el paso de los años, y varias secuelas de por medio, no sólo conocimos colonias de hormigas, nos metimos a una juguetería de ensueño con una Barbie como guía y nos animamos a volar en una casa con globos. También comprendimos que la animación requiere del desarrollo de guiones ingeniosos, que abracen a personajes que consigan empatizar, así sean un robot perdido en una inhóspita Tierra o un crítico del plato más famoso de París.

Pixar supo derrotar las barreras generacionales y dar visibilidad a familias disfuncionales, como la de “Los Increíbles” (2004), la de la rebelde Mérida en “Valiente” (2012) o la de Sulley, Mike y Boo en “Monsters, Inc.” (2001). Ni hablar de la de Marlin, Nemo y Dory. ¿Y qué me dicen de la del más allá de Miguel en “Coco” (2017)?

Los Increíbles 2 (2018) es la película más taquillera de Pixar.
El triunfo de Pixar en la industria, más cercano a los honestos sentimientos que a los golpes en la ingle, me recuerda al del estudio japonés Ghibli, creador de “La princesa Mononoke” (1997) y “El viaje de Chihiro” (2002), entre otras bellezas del séptimo arte. De allí que la fugaz aparición de Totoro en “Toy Story 3” me resulte una caricia al alma.

“Si lográs que el público crea en algo que es absolutamente inverosímil, entonces habrás comprendido la verdadera magia del cine”, afirma Brad Bird, director de las dos películas de “Los Increíbles” y “Ratatouille”. Antes de cerrar la puerta de mi cuarto, miraré de reojo la caja de mis juguetes. Quién sabe qué otra aventura pueda esperarme.

Pixar en números
-21 películas producidas desde 1995.

-33 cortometrajes lanzados desde 1984.

-20 premios de la Academia.

-5 películas dirigidas por John Lasseter (Toy Story 1 y 2, Bichos y Cars 1 y 2).

-4 películas dirigidas por Andrew Stanton (Bichos, Buscando a Nemo, WALL-E y Buscando a Dory).

-3 películas dirigidas por Pete Docter (Monsters Inc., Up e Intensamente).

-2 estrenos originales para 2020: Onward y Soul.

-7.400 millones de dólares pagó Disney por Pixar en 2006.

-1.242 millones de dólares recaudó Los Increíbles 2, la más taquillera de Pixar.

-18 veces aparece la camioneta de Pizza Planet en su filmografía.

-20.622 globos fueron creados para elevar la casa de Carl en Up, aunque harían falta más de 9 millones para mantenerla en el aire.

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