La innecesaria necesidad de Hollywood de estirar una saga

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Hollywood es el centro del centro del universo cinematográfico, se sabe. Y también un lugar que te puede catapultar a la fama y hundirte, en un mismo año y hasta en cuestión de minutos. O llevarte por caminos “oscuros” y eso el John Connor original lo sabe. También es, quizás, el lugar donde el dólar manda más que en ningún lado. Sí, aún más que en Argentina.

Por Adrián Sgroi

Quizás por las cifras astronómicas que manejan las películas, de presupuesto y recaudación, se explique esa innecesaria necesidad de Hollywood de no dar por muerta una saga, cuando sólo estaba conectada al respirador.

Y ojo. No porque no hayan recaudado lo esperado o lo mínimo para cubrir los gastos, sino porque ya no había arco argumental sostenible. Uno de estos casos es la saga de Terminator. Y si llegaste hasta acá, un alerta de SPOILER es necesario.

Quizás la saga hubiera cerrado diez puntos con Terminator II (1991). Hasta ahí, tenía algo de coherencia y hacía bastante creíble lo “increíble y fantástico”. O al menos así nos pareció a los que crecimos en los 90.

Pero insisten che. Y sacaron 3 películas más. Y se viene la sexta: Terminator Destino oscuro. Ah, también hubo una serie que fue un rotundo fracaso tras 31 capítulos en dos temporadas (fue la serie con un guion nuevo de mayor audiencia de la temporada de televisión 2007-2008 con 9 capítulos pero después en la segunda temporada bajó su nivel con 22 capítulos -previsible- y FOX le dijo adiós).

La historia cerraba en Terminator 2 con bombos y platillos y con una música ideal para la peli de Guns N´Roses. Pero cuando anunciaron la tercera 10 años después de lanzar segunda, empezó la decadencia. Porque del John Connor original “nino”, ni noticias. Ya era otra persona y eso cae mal al espectador, al fan cabeza de termo y a cualquiera que se haya cruzado con el anterior personaje, cosa que aprendió Marvel en la última década pero el resto -incluido su archi rival DC- parece que aún no. Encima John Connor también cambió también para la 4 y la 5.

De hecho, ha sido interpretado por 6 actores diferentes: Edward Furlong (T2), Michael Edwards (T2 – adulto), Nick Stahl (T3), Christian Bale (T4) y Jason Clarke (T5); y Thomas Dekker (en una serie que mejor ni hablar del tema). Debido a los problemas con las drogas de Furlong y su aspecto avejentado, no pudo estar en Terminator 3. Y de ahí los cambios de actor pero… ¿tantas veces tenían que cambiar?

Kyle Reese, otro personaje clave en la historia (el padre de Connor), cambió y fue interpretado por tres actores: Michael Biehn, Anton Yelchin y Jai Courtney. El cambio del primero al segundo puede llegar a entenderse porque entre la 1 y la 3 pasaron casi 20 años.

Así la historia entonces empezaron a deambular sin rumbo por las películas y con más agujeros de guión que, quizás, ninguna otra saga. Pero les rindió monetariamente y por eso se viene la seis, aunque ahora volvió a manos de James Cameron, quien hasta este año tenía las dos películas más taquilleras de todos los tiempos (Avatar y Titanic), aunque es puede cambiar con Avengers Endgame (ya le sacó el número 2 a Titanic y está a punto de sacarle el 1 a Avatar). Cameron estará como productor para “revitalizar la saga” pero incluso habló hasta de empezar de nuevo todo, con nuevos actores y ahora quizás con las mismas caras al estilo Marvel. Por ahora eligió lo primero.

Las primeras dos películas fueron dirigidas por Cameron. La primera, The Terminator (1984), con Arnold Schwarzenegger como villano, tuvo 6.4 millones de dólares de presupuesto y recaudó más de 78 millones (más de 12 veces su presupuesto); Terminator II: el juicio final también tuvo a Cameron y con Linda Hamilton, Arnold (ahora en rol de héroe) y Furlong conformaron uno de los tríos más exitosos y recordados de los 90. Con un villano como el T-1000 (Robert Patrick) perfecto. Esa película recaudó más de 518 millones de dólares tras un presupuesto de 100 millones.

Tampoco se entiende que ahora que vuelve el personaje de Sarah Connor (del cual casi ni se habló en dos de las tres películas anteriores) ni siquiera lo hayan tenido en cuenta a Arnold (o al Terminator) para el poster, aunque sea con su cara descubierta de Terminator (sí, está en la película y más viejo consecuentemente con Terminator 5). Quizás vieron el auge feminista y por eso sólo pusieron a 3 mujeres en el poster sin tener en cuenta que con Linda (Sarah Connor) bastaba. ¿Hacía falta? Si la vuelta de Sarah Connor ya era suficiente. ¿No se dieron cuenta que con Terminator II se rompió el molde de la damicela en peligro de la T1 y transformaron a Sarah en una guerrera musculosa, algo impesando prácticamente para 1991?

Ni hablar de la música, dejaron de lado la música característica de Terminator que también marcó una época. Con poner la intro bastaba chicos.

La saga fue decayendo con Terminator 3, la rebelión de las máquinas (ya sin Cameron en 2003 y vencida, porque el día del juicio final era en 1997) que recaudó apenas el doble de lo que gastó, que rondó los 200 millones de dólares; Terminator 4, la salvación (2009) gastó nuevamente 200 millones de dólares y recaudó 371 millones y Terminator 5, Génesis (2015) con una Sarah Connor más joven (otra actriz), gastó 155 millones de dólares y recaudó más de 440 millones.

Cómo verán siempre recaudó más de lo que gastó, pero las últimas 3 decepcionaron a los fans por más buenas calificaciones que tenga en las páginas especializadas.

Quizás con la vuelta de Cameron y “Sarah Connor” mejore la historia y tranquilice a los fans pero… nunca se sabe. También dicen medios especializados que esta será la continuación directa de Terminator II, ignorando por completo el menjunje que se hizo en las anteriores 3 películas (Jude Collie será John Connor -de niño- esta vez). No es la única saga o franquicia que se ha estirado en Hollywood, donde manda el señor billetín. Ni será la última.

Por eso se explica tanto remake (nueva versión), sagas de éxitos estiradas y exprimidas hasta más no poder, spin-off (un derivado de una saga), y como olvidar la “san-precuela” para que después necesités un manual para acomodar las películas y verlas en orden.

Se explica por el señor billetín pero no se entiende. Porque mientras Hollywood sigue empecinado en estirar con respirador artificial la vida de varias sagas y busca esa también innecesaria necesidad de ganar aún más miles de millones, HBO, Amazon y Netflix vienen pisteando como campeones y haciendo grandes producciones de cine y series. Aunque también hay bodrios importantes en Netflix últimamente, como Black Summer pero eso, eso es otra historia.

Fuente: www.diariouno.com.ar

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