Claves editoriales sobre la alimentación saludable

comida

Comer sano y no morir en el intento, llegar al peso ideal, hacer la última dieta, saber comer con 64 reglas básicas y conocer los 101 alimentos que pueden salvar la vida son algunas de las propuestas editoriales de esta primavera, en un momento social donde la cultura y la educación alimentaria están en boca de todos.

Leticia Pogoriles

La necesidad del cambio alimentario en la cultura occidental, la verdad innegable de una industria alimentaria en detrimento de la salud y la consolidación de la soberanía alimentaria, que defiende el derecho a comer alimentos nutritivos, accesibles y producidos de forma sustentable son algunas de las claves en diferentes libros que ponen el acento en lo que se consume en la actualidad.

En “El peso ideal” (Grijalbo), la nutricionista Cecilia Garau, de la escuela de Alberto Cormillot, advierte que “en nuestro país el registro de los índices de sobrepeso y obesidad, suma a un 49.5% de la población, y un 15% son niños”. Ante este panorama, aborda de forma coloquial las conductas que llevan a comer mal.

El delivery, el tamaño de las porciones, el sedentarismo, la comida chatarra son algunos de los fantasmas que van en contra del ABC de lo saludable y apunta Garau: “lo cierto es que los alimentos son el pilar básico de la buena salud y es nuestro deber aprender sobre la calidad de un óptima alimentación”.

Sin ahondar en términos científicos, Garau desmonta mitos sobre la falta de tiempo para cocinar y las dietas de moda y propone tips básicos como perderle el miedo a la verdulería, la importancia de comer acompañado, la moderación y la variedad como base del éxito, la nutrición en el embarazo y en lo niños y la posibilidad -siempre latente- de reeducar el paladar.

La periodista Mercedes Martí en su libro “Comer sano y no morir en el intento” (Urano) escribe los cambios en su alimentación, mechados con testimonios de especialistas. Esta es una apuesta a la explicación cultural de “¿por qué nos cuesta tanto comer sano?” e incita a dejar de lado la recompensa inmediata de las azúcares y grasas por una vida saludable e igual de placentera.

Datos como que el chocolate mejora el aspecto de la piel, el pescado ayuda a combatir la depresión, la cúrcuma aumenta la memoria y el limón es un potente anticancerígeno son sólo algunos de los que propone la minuciosa guía “101 alimentos que pueden salvarte la vida” del norteamericano David Grotto.

Este compendio publicado por Urano ayuda a incorporar estos alimentos a la dieta diaria para obtener los máximos beneficios de la salud, con un enfoque en el qué comer y no en qué evitar. “A medida que ha aumentado el uso de medicamentos, se ha ido relegando la utilización de la comida como medicina”, escribe.

Desde el exótico fruto brasileño açaí hasta la clásica zanahoria, el lector sabrá la historia de cada uno, su aporte al cuerpo, los remedios caseros que se pueden hacer, las propiedades científicas en la salud y una receta para aplicarlo en la cocina del hogar.

Lucio Tennina revierte en “La última dieta” (Grijalbo) una creencia arcaica: “no somos culpables ni adictos a lo que comemos, sino que hay alimentos descontrolantes y adictivos”, y sugiere apartarlos como el primer paso para estar en un peso estable.

En su libro, Tennina -que ofrece 100 recetas- sostiene que lo innovador hoy es observar qué pasa con “nuestra manera actual de comer: reflexionar y aprender de la propia experiencia”. Y su premisa central se resume en que “el gran problema de la alimentación se genera por la cantidad de lo que comemos y la grasa es la causa real de todo alimento adictivo”.

“Saber comer” (Debate) el best seller en Estados Unidos del periodista Michel Pollan contiene 64 reglas para aprender a comer agrupadas en una guía sencilla y que apunta al sentido común de una de las actividades básicas de los seres humanos.

“Todavía seguimos sin saber qué es lo que hay que comer”, escribe en su breviario este hombre que recupera dos hechos clave para repensar la alimentación: el primero es que las poblaciones con dietas occidentales presentan altos índices de obesidad, diabetes, dolencias cardiovasculares y cáncer.

Mientras que en el segundo advierte que las sociedades que se alimentan con una dieta tradicional y variada no suelen padecer tanto estas enfermedades. Conclusión, dice Pollan, “el omnívoro humano tiene capacidad para adaptarse a una amplia gama de alimentos, menos la dieta occidental que consigue enfermar a la gente”, ironiza sobre ese modelo de comida que cuanto más se procesa, más rentable resulta.

Esta marea de información atomizada, tanto para la industria de la alimentación como la farmacéutica, dice Pollan, “es un buen negocio” y sugiere la primera regla: hay que comer comida, con moderación y sobre todo, vegetales. “Alimentar de una forma saludable, sin tener idea de que es un antioxidante, es perfectamente posible”, agrega.

Sus reglas, formuladas en términos culturales más que científicos, son recopilaciones de una sabiduría al alcance de todos. Por ejemplo: “come comida y evita novedades industriales; no comas nada que no le pareciera comida a tu bisabuela; evita alimentos que citen azúcares en sus tres primeros ingredientes”.

“Evita productos con ingredientes que un niño de primaria no pueda pronunciar o que veas anunciados en la televisión, come sólo lo que acabará pudriéndose; si se llama igual en todos los idiomas no es comida; come a todo color y para antes de saciarte”; escribe entre otras reglas que definen con precisión lo que muchos buscan: una relación más sana con la comida.

Fuente: Télam

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>