100 BARRIOS PORTEÑOS: ¿ UN MITO O UNA REALIDAD?

cien barrios portenos

Más allá de un dudoso aserto que popularizara la voz del Dr. Alberto Castillo, existe una verdad apoyada en la certeza de la historia y del catastro urbano. Según como se los cuente, hasta pueden llegar a superar el centenar.

Dentro del tango y en todos los tiempos, el escenario barrial ha sido y sigue siendo motivante de historias, amores, pasiones, dramas, encuentros y desencuentros. No se equivoca el periodista e historiador santafesino Rogelio Alaniz cuando afirma que la ciudad de Buenos Aires se configura a través de los barrios que fueron desplazando al conventillo, en un territorio que es vecino del campo, de las orillas, donde conviven criollos e inmigrantes. Es el arrabal, suburbios de la gran ciudad con su modesta geografía de casas bajas, improvisadas veredas, corralones y potreros. Las calles son todavía de tierra, los callejones atesoran su memoria de carretas y el adoquinado se va metiendo despacio, junto con el farolito tenue, el policía de la esquina y los primeros autos. Todos son valiosos e irreemplazables símbolos en la nutrida iconografía tanguera.

De día se ofrece la gratuita escenografía de peones, obreros, mujeres fabriqueras, vendedores ambulantes, pibes correteando detrás de una pelota de trapo o tomando como piscina algún charco de agua. El panorama cambia cuando se apaga la luz del día y comienza el selénico reinado: ya están el compadrito, el romance a media luz, la timidez del candil en alguna ventana, algún entrevero entre guapos y la vigencia de la barra de la esquina. En ese marco basta un mínimo sentido de la imaginación para percibir los acordes de algún fuelle, la cadenciosa música de un organito o el silbido de un tren que cruza la calle al amparo vertical de la barrera.

Inspiración

No es para extrañarse que con ese magnífico telón de fondo, hayan aparecido tan magníficas creaciones como Barrio de Tango o Sur, de la pluma de Homero Manzi. Cada barrio posee una tradición hecha historia porque para el porteño es su íntima identidad, equivalente al pueblo o a la ciudad del provinciano. Hurgando en ese enorme “vademecum” de creaciones tangueras, surgen ejemplos como Almagro, Caserón de tejas, Soy de Parque Patricios, San José de Flores, Bajo Belgrano, Barrio Pobre, Tres esquinas, Melodía de arrabal, Farol, Arrabal amargo, Bajo un cielo de estrellas, Las cuarenta, Silbando, Ventanita de arrabal y tantos otros. Demasiadas letras de tango hablan del regreso al barrio y Troilo, por ejemplo, relata que nunca se fue pero siempre está volviendo.

¿Cuántos son?

Oficialmente en la actualidad, la ciudad de Buenos Aires está compuesta por 48 barrios, con límites legalmente definidos por sus calles y avenidas. La conformación urbana viene de 1972 que establecía los barrios en 46, habiéndose incorporado recientemente Puerto Madero (en 1996) y Parque Chas, separado de Agronomía en 2005. Sin embargo, para encontrarse con el mítico centenar hay que remontarse a 1945 cuando Carlos Petit y Rodolfo Sciamarella compusieron Los cien barrios Porteños (“Cien barrios porteños / cien barrios de amor / cien barrios metidos / en mi corazón”) que por el enorme poder multiplicador de las radioemisoras de entonces popularizara el médico/cantante Alberto Castillo. La explicación del historiador Anibal Lomba es coherente con la realidad: “En esa época, los muchachos porteños no consideraban al barrio como la extensión legal, geográfica y administrativa que es hoy; para ellos el barrio era una zona o una esquina particular. De ahí que prendiera tanto la idea de cien barrios”. Por eso se explica la creación de barrios no oficiales como Congreso, el Abasto, Belgrano R, Belgrano C, Once o el caso particular de Palermo que alberga por lo menos a 16 barrios no oficiales. Si se suman estos sectores, es más que probable que se supere el centenar.

El barrio/poesía

Volviendo a Rogelio Alaniz, aparece contundente su análisis acerca del contenido poético de los tangos que tienen al barrio como escenario. “Lo que las letras nunca se preguntan es por qué todos los personajes del tango se van del barrio, lo abandonan. La respuesta a este interrogante es histórica, sociológica e incluso política, pero la poesía no tiene la obligación de hacerse cargo de esos saberes. Poco importa confirmar que en el barrio hay miseria, atraso, ignorancia; que quedarse es fracasar. O que en el centro, por el contrario, están las luces, el progreso, la oportunidad de una vida mejor. No, no están equivocados los personajes del tango cuando deciden dejar el barrio. Tampoco se equivocan cuando admiten que la vida lejos del barrio es dura, impiadosa y que el muchacho o la chica muchas veces carecen de recursos para desenvolverse en esa jungla que es la ciudad”.

Fuente: Gonio Ferrari/ TamgoCity

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