Cuáles son las porciones recomendadas para ganarle a los kilitos de más

comida sana

El mal hábito de las casas de comida rápida de, por unos centavos, aumentar el tamaño de los combos hizo que cada vez se tenga menos control sobre lo que se ingiere. También en las mesas familiares se sirve sin saber cuánto se va a comer. Tips para tener en cuenta al momento de sentarse a comer

Nuestra alimentación no se caracteriza por ser equilibrada ni adecuada en cuanto a la cantidad y a la calidad de los alimentos.

De un tiempo a esta parte, la urgencia predomina, también, en la elaboración de las comidas. Y así es que suelen saltarse comidas o bien “se sale del paso” sin elaborar demasiado lo que se lleva a la mesa.

Así, es frecuente el consumo de alimentos de fácil y rápida preparación como hamburguesas, salchichas o sándwiches, o recurrir al delivery donde pedimos por lo general pizzas, tartas o empanadas.

Otra alternativa siempre vigente es ir a restaurantes, donde generalmente se optan por preparaciones más calóricas como las pastas con cremas, parrilladas o minutas fritas con el acompañamiento de panes o grisines y para finalizar la comida consumimos postres con alta concentración de dulces, grasas y con alta densidad calórica.

Los límites a la hora de enfrentarse a la comida se perdieron y es común que las personas no tengan en claro el tamaño de las porciones adecuadas ya que nos impusieron productos con tamaños enormes como por ejemplo las hamburguesas de los Fast food conocidos, las papas fritas, los pochoclos del cine, las gaseosas, los alfajores etc.

La licenciada en Nutrición Mariana Acebal enumeró algunos de los alimentos típicos con las correspondientes porciones que debería consumir una familia tipo compuesta por padres y dos niños que se encuentran con un peso normal:

• Helado: 3⁄4 kg

• Pizza: 1 grande

• Empanadas: 3 unidades los padres y 2 unidades los chicos

• Facturas: 2 unidades para cada uno

• Gaseosas con azúcar: evitar su consumo

• Milanesas: 2 unidades chicas o 1 unidad mediana por persona

• Pochoclo: 1 vaso mediano para los cuatro

A todos estos alimentos la especialista recomendó consumirlos en forma moderada y ocasionalmente, y evitar la ingesta excesiva y diaria.

Tras asegurar que “la forma de prevenir el sobrepeso y la obesidad es mejorar los hábitos alimentarios”, Acebal insistió que “además, esto ayudará a mantener una alimentación sana y equilibrada”.

Y brindó una serie de recomendaciones para poner en práctica en la familia:

• Elegir alimentos naturales y evitar los manufacturados.

• Consumir variedad de frutas y verduras (incluir todos los colores).

• Privilegiar los lácteos descremados sobre los enteros.

• Comer pescado 2 o 3 veces por semana. Y comprar carnes magras (cuadril, nalga, paleta, peceto).

• Incluir cereales integrales y legumbres.

• Evitar las comidas rápidas, los delivery y los sándwiches.

• Evitar los dulces y las golosinas y si se van a consumir que sean en porciones chicas

y eventualmente, no incorporarlos como hábito alimentario.

• Hidratarse bien, tomar agua (en mayor proporción) o bebidas sin azúcar como

por ejemplo gaseosas diet, jugos clight o aguas saborizadas. Evitar el consumo de bebidas con azúcar.

• Realizar actividad física en forma regular.

La nutricionista destacó que “cuando los chicos tienen sobrepeso u obesidad, o bien se acostumbraron a comer porciones grandes, o repiten platos es importante tener en cuenta que el niño necesita un orden en sus comidas” y remarcó que “es indispensable respetar desayuno, almuerzo, merienda y cena, más una colación o dos de acuerdo a cada persona y al tipo de actividad que realice”.

Es frecuente que los niños salteen la primera comida del día -el desayuno-, y paradójicamente es de suma importancia ya que “les aporta la energía necesaria para comenzar el día además de las vitaminas y minerales que se requieren en esta etapa fisiológica”.

En el caso de los desayunos y meriendas es recomendable que eviten las facturas y las galletitas dulces y prefieran el consumo de alimentos como panes integrales con queso y dulce, frutas frescas, leches y yogures descremados para cubrir el requerimiento de calcio.

“Lo ideal es que antes de cada comida tomen una sopa de verduras o un caldo y consuman como entrada un plato de verduras crudas y/o cocidas para aumentar el valor de saciedad y para que lleguen con menos hambre al plato principal y de esta forma evitar repetirlo. Para finalizar el almuerzo y la cena es bueno que ingieran una fruta como postre”, detalló Acebal.

Es aconsejable que limiten el consumo de dulces y golosinas, gaseosas con azúcar, snacks y chocolates y si lo hacen que sea ocasionalmente y con moderación.

Para el colegio pueden llevar una fruta como colación (banana o manzana) o bien comprar en el kiosco un yogur descremado o una barrita de cereal light.

www.infobae.com

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