«Trabajo para no morir»

Cine

La broma con la que Woody Allen recibió a la prensa internacional el pasado agosto, cuando concedió una ronda de entrevistas para hablar de su última película, es paradigmática: «Vaya, aquí están ustedes de nuevo. Esto es casi como un ritual. Espero verles aquí, en este mismo hotel, el año que viene». El hotel en cuestión está en París, cerca del Palacio del Elíseo, y los pasos del maestro neoyorquino apenas se escuchan sobre la mullida moqueta cuando llega a la entrevista. Con 79 años recién cumplidos -entonces aún 78- presentaba al mundo su Magia a la luz de la Luna, una comedia romántica sobre espiritistas fraudulentos que protagonizan Colin Firth y Emma Stone.

¿De dónde surge esta historia?

Cuando era pequeño practicaba magia todo el día, y al interesarme sobre el tema leí que en los años veinte había espiritistas fraudulentos que engañaban a la gente. Hacían ver que podían contactar con los muertos y predecir el futuro. ¡Pero no podían engañar a los magos! Incluso los magos mediocres averiguaban enseguida dónde estaban los trucos. Y Houdini se mostró particularmente activo en esa tarea de desenmascarar a los falsos espiritistas. Por eso pensé que sería interesante la historia de alguien como él, muy racional, y pensé que habría una buena química con una espiritista americana. Llamé a Colin Firth y a Emma Stone… ¡y eran perfectos!

Y usted, ¿qué piensa del más allá?

Yo soy un ateo estricto y no creo en esas cosas. Tengo una visión freudiana del mundo. Una vez coincidí en televisión con Billy Graham, el gran evangelista, y estuvimos discutiendo acaloradamente. Me dijo: «Cuando yo muera, aunque Dios no exista, habré vivido una vida mejor que la suya». Y eso es lo triste, que tiene razón. Yo he llevado una vida muy triste, sin esperanza, aterrorizado, una vida sin significado. Sin posibilidades de que haya un Dios o una vida después de la muerte. Dentro de no mucho tiempo el Sol se consumirá y el Universo entero se esfumará.

Bueno, al menos sobrevivirán las películas, las obras de arte…

No, nada sobrevive. Es como una colonoscopia. Te desmayas en un instante y no tienes ni idea de lo que pasa después. Habrá un momento en el que no haya obras de Shakespeare o películas de Marilyn Monroe… ¡porque no habrá planeta Tierra ni habrá gente!

Con esa mentalidad, ¿qué le mantiene vivo (y haciendo cine)?

Lo que me mantiene vivo es el sistema de seguridad instalado de serie en las personas, nuestro instinto para sobrevivir. Me doy cuenta de lo absurdo que es, pero si alguien entrase en esta habitación con una pistola… saltaría inmediatamente sobre él para intentar arrebatársela y lucharía por mi vida. Cuando se acabara la pelea usted podría preguntarme: «¿Por qué ha luchado por su vida?». ¡Y yo no podría darle una respuesta razonable! ¡Es que algo dentro de nosotros nos impulsa a hacerlo! La razón por la que hago películas es que, si te distraes, si ves el baloncesto, si practicas magia, si haces películas… te concentras en eso y no piensas en la muerte. Si me quedo en casa y no hago nada, lo que hago es pensar en estas cosas terribles.

¿Cómo se relaciona con las críticas? ¿Las lee?

Durante 50 años de trabajo nunca he leído una crítica, ni positiva ni negativa. Nunca leo mis entrevistas o artículos sobre mí. Saco mis películas de la tele cuando veo que empiezan. Nunca participo en homenajes, no me gusta mirar hacia atrás. Hace años una distribuidora me llamó para decirme lo bien que había ido una de mis películas en taquilla el primer fin de semana… y les pedí que no me llamaran más. Dedicándote solo a trabajar haces muchas películas.

¿Por qué cada vez trabaja menos como actor? ¿Ya no le gusta?

¡No! Me gustaría mucho actuar si hubiera un papel para mí. Cuando eres joven puedes interpretar al galán romántico, pero cuando eres mayor, no puedes… Ya no puedo ser el protagonista nunca más, y por eso no puedo estar en mis películas. Emma Stone, Scarlett Johansson… ¡nada me gustaría más que protagonizar una relación romántica en la pantalla con ellas! Pero no puedo. Uno no quiere interpretar a hombres viejos en las películas, quiere interpretar a alguien que sea interesante. El año que viene cumpliré 80 años, y es muy difícil encontrar papeles para mí. Si los hubiera, no lo dudaría.

¿Qué le parecen las series de televisión americanas?

No veo series. Mucha gente me ha presionado desde el mundo de la tele para hacer una, y la haría si supiera más sobre el género. Pero mire, por las noches mi mujer y yo salimos a cenar y volvemos a las once. Entonces estoy cansado, veo las noticias… y me voy a la cama. Así que no veo series. No he visto «Los Soprano», no he visto «Mad Men»… Me dicen lo maravillosas que son -¡y estoy seguro de que lo son!-, pero no las he visto. Me gustaría hacer una, pero no sé lo suficiente.

¿Y sigue yendo al cine?

Solía ir al cine todo el tiempo. Ahora es cada vez más difícil encontrar buenas películas. Cuando era joven, cada semana podía ver en Nueva York a Fellini o a Buñuel. Ahora la mayor parte del cine americano es terrible. Hay algunas buenas, claro, como las de Scorsese, David O. Russell, Paul Thomas Anderson, Oliver Stone… Pero son la minoría. El resto son películas de efectos especiales que no me resultan interesantes.

Fuente: HoyCinema

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