Ariel Prat lleva su «Orgullo de barrio» al Torquato Tasso

Música Tango

El músico y compositor Ariel Prat comienza este jueves una serie de actuaciones en el Torquato Tasso (Defensa 1575), en las que estará tocando temas de su disco «Orgullo de barrio (20 pequeños éxitos)».

«Orgullo de barrio» recoge canciones de más de dos décadas de trayectoria, y que van del primigenio «Y esa otra ciudad» de 1990 al último trabajo discográfico de estudio, «Milagros al revés», de 2010.

Las actuaciones de Prat, en las que estará acompañado por su banda compuesta por Alejandro Caraballo en bombo con platillo, Juan Subirá en piano, Miguel Suárez en bajo, Hernán Kallis en guitarra y Claudio Bierschiuvall en bandoneón, se realizarán los jueves 6, 13, 20 y 27 de septiembre en el local musical de San Telmo a partir de las 21.30.

Los toques de la negritud porteña que van de la milonga murguera, al guariló y el tango, pero también el diseño eléctrico que marcó sus orígenes proponiendo un rock con definidos contornos barriales están presentes en este nuevo material, que funciona como una suerte de recorrido por la vida musical de Prat.

«Orgullo de barrio es muchas cosas, es que tu público baile murga en vez de hacer pogo, es no traicionar el lugar de donde saliste, es un apego, es una inflexión tanguera en la manera de cantar», cuenta Prat en una primera síntesis.
«También -agrega- es querer este país, querer las raíces de este país y a los que posibilitaron que tengamos una nación, orgullo de tener a la comunidad aborigen, a los afroargentinos, a los inmigrantes que llegaron después».

El nuevo material reúne canciones que se fueron convirtiendo en clásicas dentro del repertorio de músico conocido como el Juglar Porteño, desde las más murgueras «Los Trasplantados de Madrid» y «Se va esta murga», hasta la canción que escribió para la Bersuit, «Al olor del hogar», una de las estupendas musicalizaciones que hizo sobre poemas de Julián Centeya («Te duele negro»), u otras más viradas al rock como «Agua y diamante» o «Llamados de la bestia».

«De algún modo -cuenta Prat- este disco tiene mucho que ver con lo que yo represento para la gente, que tiene que ver con esta cosa de armar una poética y una reflexión en torno al barrio, la murga, el fútbol, las pasiones y las esquinas».

Y volviendo al título que eligió para este compilado de más de 20 años de carrera y seis discos propios editados («Y esa otra ciudad», «Marcado sobre la raya», «Sobre la hora», «Los trasplantados de Madrid», «Negro y murguero» y «Milagros al revés»), Prat agrega: «yo tengo el orgullo de pertenecer a un barrio y la cuestión barrial está presente en mis canciones desde que empecé».

«Hay personas -continúa- que ponderan virtudes vividas en barrios de otros países, gente que habla del Bronx, del Soho, de París, pero cuando tuve que salir y estar afuera (Prat vivió varios años en España) me di cuenta que estoy orgulloso de mi barrio, de mi visión, de mi cotidiano, de mi país y de mis apegos; si voy a Andalucía no me hago el gitano, bailo murga».

Hablando sobre una concepción musical que fue creciendo con el tiempo a partir de una serie de investigaciones, Prat señala que en la actualidad se siente cómodo con «una percusión que tiene en primer lugar al bombo con platillo y el cajón, sin nada de batería, una formación que no llega a ser tanguera pero tampoco es rockera y que rescata una sonoridad de Buenos Aires».

«Este disco -agrega- tiene matices pero también tiene una presencia murguera importante porque si bien en mis orígenes está el rock, antes estuvieron las voces que poblaron mi infancia y siguen resonando: Angel Vargas, Floreal Ruiz, el Polaco Goyeneche, Julio Sosa, y aunque estoy abierto siempre tengo el bombo en la cabeza y mi línea es la milonga murguera».

En relación con nuevos proyectos, Prat cuenta que está ideando un homenaje a los bailarines milongueros, como el «Flaco» Dani, Teté, Juan Carlos Copes y María Nieves y también que planea un disco con canciones del carnaval pertenecientes al universo del tango.

Finalmente y definiendo lo que puede ser un estilo propio, Prat resume: «componer con el bombo con platillo en la cabeza y una visión que tiene que ver poéticamente con el barrio y sus personajes pero sin hacer costumbrismo ni apologías».

Télam

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